Hay recetas que llegan a nuestra cocina casi por casualidad. Esta la vi hace unos días circulando por las redes sociales, como muestra o promoción de un libro de recetas saludables. No anoté de qué libro se trataba ni quién era su autor o autora, así que no puedo atribuirle la receta original como me gustaría.
Pero la combinación me llamó tanto la atención que pensé: esto tengo que probarlo.
Y eso hice. La he preparado en casa adaptando algunas cantidades y cambiando algún pequeño detalle a mi gusto. He utilizado tallarines, he moderado la cantidad de pasta y de aceite, he tostado ligeramente las nueces, el pimemtón ha sido en escamas venido expresamwnte desde Cáceres, mi tierra, y le he dado un toque de limón al final.
¿El resultado? Pues tengo que decir que ha sido todo un acierto. Es de esas ensaladas templadas que perfectamente pueden convertirse en plato único: sabrosa, completa, con diferentes texturas y, además, muy bonita en el plato.
Ingredientes para 2 personas
- 140 g de tallarines secos
- 240-250 g de gambas ya peladas
- Un trozo de pimiento rojo, de 80-100 g aproximadamente
- 2 dientes de ajo pequeños
- 50-60 g de rúcula y canónigos
- 16-20 g de nueces peladas
- 1 cucharadita rasa de pimentón dulce o en escamas, como ha sido mi caso.
- 4 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra (unos 20 ml)
- Zumo de ½ limón pequeño, aproximadamente
- Un poquito de ralladura de limón
- Sal
- Pimienta negra recién molida
Preparación
- Pon abundante agua con sal a calentar y cuece los tallarines hasta dejarlos al dente. Antes de escurrirlos, reserva unas 4 cucharadas del agua de la cocción.
- Mientras tanto, pon las nueces en una sartén sin aceite y las tuestas ligeramente durante uno o dos minutos. En cuanto empiecen a desprender su aroma, las retiras y reservas.
- Corta el pimiento rojo en daditos pequeños y pica muy finamente los ajos.
- Pon unas 3 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia y cocina el pimiento a fuego medio durante unos minutos, procurando que quede ligeramente tierno pero conserve algo de textura.
- Añade el ajo y deja apenas unos segundos, lo suficiente para que desprenda su aroma sin llegar a dorarse demasiado.
- Incorpora las gambas, salpimenta y saltea brevemente. En cuanto cambien de color, retira unos segundos la sartén del fuego y añade el pimentón dulce. Remueve rápidamente para evitar que se queme.
- Añade los tallarines escurridos y un poco del agua de cocción que habías reservado. Vuelve a poner la sartén al fuego y saltea durante aproximadamente un minuto, hasta conseguir que la pasta quede jugosa e impregnada del sabor del ajo, el pimentón y las gambas.
- Deja templar uno o dos minutos.
- En cada plato haz una cama de rúcula y canónigos y coloca encima los tallarines con las gambas y el pimiento.
- Termina repartiendo las nueces tostadas, unas gotas de zumo de limón, un poquito de ralladura de su piel, pimienta negra recién molida y unas gotas del aceite de oliva restante.
¿Qué nos aporta este plato?
Es una receta bastante completa para tomar como plato único.
Los tallarines aportan principalmente hidratos de carbono, nuestra principal fuente de energía.
Las gambas proporcionan proteínas de buena calidad y tienen un contenido relativamente bajo en grasa.
La rúcula, los canónigos y el pimiento rojo aportan fibra, vitaminas, minerales y diferentes compuestos antioxidantes. El pimiento rojo destaca especialmente por su contenido en vitamina C.
Las nueces aportan grasas insaturadas, fibra y minerales, además de proporcionar el contrapunto crujiente del plato.
Y el aceite de oliva virgen extra, utilizado con moderación, completa la receta con grasas principalmente monoinsaturadas.
El limón, además de aportar vitamina C, consigue algo que para mí es todavía más importante en esta receta: refresca el conjunto y equilibra estupendamente el sabor del ajo y el pimentón.


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