El baticate es un batido de la Axarquía malagueña, que lleva plátano, aguacate y leche, como ingredientes principales.
Las torrijas bañadas en este batido están deliciosas. Ingredientes:
Pan de dos o tres días , o pan especial para torrijas
2 vasos de leche (400 ml
Medio plátano generoso (70 g)
Medio aguacate (50 g)
3 cucharadas de miel
Dos cucharadas de azúcar y media pequeña de canela
Zumo de naranja
Un huevo o dos pequeños
Aceite de oliva virgen extra de la variedad arbequina que es más suave.
Para bañar, o en el mismo batido, miel de aguacate (opcional)
Preparación :
Calienta la leche un poco y añade la miel o azúcar
Echa el plátano y el aguacate y bate todo.
Corta las rebanadas de pan y baña en el batido. Deja escurrir y mientras pones la sartén con el aceite a calentar, moja las rebanadas en el huevo batido al que añades una cucharada de zumo de naranja.
Fríe y cuando estén dorados deja escurrir en papel de cocina .
A unas les pones azúcar con la poquita de canela.
Otras las bañas en la miel de aguacate, a la que añadimos antes una cucharada de zumo de naranja.
Nunca antes hice una tarta de chocolate tipo Sacher; no sé, no tuve la oportunidad, o siempre elegía otro tipo de tartas.
El caso es que le daba vueltas un día y otro para hacerla alguna vez, pero nada, que no.
Desde hace unos días, llevo viendo en una panadería frente a mi casa, unos bombones perfectos de balones de fútbol.
No me gusta este deporte, pero sí esos bombones, se me iban los ojos cada vez que los veía frente a mí.
Unos días antes, me habían encargado una tarta de chocolate para un chaval que su pasión es el baloncesto. Al ver esos bombones, pensé que sería buena idea que hubiera los mismos, pero de baloncesto. Aquí no, pero ya me encargaré yo de buscarlos.
Al final, tanto me llamaban la atención, que compré una bolsita de una docena de balones. ¡Algo haré con ellos!
¿Y si probamos a hacer una tarta de chocolate, para ir ensayando, y le ponemos los bombones de fútbol?
Abrí el libro de David Pallàs, y ahí estaba mi tarta, tipo Sacherd, la que siempre había querido hacer, pero no me decidía. NO pegan los balones, lo sé, pero se me antojó ponerlos.
Ingredientes para el Bizcocho:
120 g de mantequilla (no margarina) a temperatura ambiente, más bien blanda.
100 gramos de azúcar molida o azúcar glas. Yo creo que sirve el azúcar en grano.
5 huevos
120 g de chocolate negro al 70% de cacao, en este caso, chocolate belga.
120 g de harina de trigo
3 g de levadura en polvo
100 g de azúcar
120 g de mermelada de melocotón (en mi caso fue de mango, porque quería ponerle de nísperos y me equivoqué y cogí la de mango)
Para el almíbar:
70 g de azúcar
70 ml de agua
Una cáscara de naranja
Una cucharada de brandy, en mi casa, licor de níspero.
Preparación :
Mezcla la mantequilla con el azúcar molido o glas, las yemas de los huevos y el chocolate, que anteriormente habrás derretido.
Monta las claras de los huevos con el azúcar una pizca de sal y unas gotas de zumo de limón, hasta tenerlo a punto de nieve.
A esta masa, le echas una parte del merengue y la harina y levadura tamizadas.
Añade más merengue y mezcla con cuidado; luego la harina y vuelves a mezclar, y así hasta terminar todo el merengue y la harina con la levadura, hasta conseguir una masa uniforme.
Vierte en un molde engrasado, en el horno precalentado durante 10 minutos a 180 grados.
Deja unos 30 minutos. Prueba de todas formas con un palillo, hasta que salga seco, que ya sabes, cada horno es un mundo, y nadie mejor que tú conoce tu horno.
Almibar: hierve el agua con la cascara y el azúcar, unos 5 minutos hasta que empiece a espesar un poco. Al final añade el Licor. Montaje:
Una vez frío el Bizcocho, parte por la mitad y moja con el almíbar y una brocha de cocina. Empapa.
Rellena con mermelada.
Una vez montados los bizcochos, vuelve a bañar con más almíbar. Que quede jugoso, aunque el bizcocho no es demasiado seco.
Cubre con una ganache antes de bañar con el chocolate.
Ganache:
Prepara una ganache con 300 g de chocolate negro o con leche y 220 ml de nata.
Calienta la nata, trocea el chocolate y baña con la nata caliente, remueve hasta que esté bien mezclado. Reservar.
Cubre la tarta con la ganache, con dos o tres capas. Primera, deja enfriar.
Una segunda capa, deja enfriar. Alisa y sigue cubriendo hasta que tú quieras.
Mete en el frigorífico una media hora.
Mientras, prepara el baño de chocolate.
Glaseado:
125 g de azúcar blanco
100 ml de agua
50 g de cacao en polvo
75 g de chocolate al 70% de cacao
75 gramos de mantequilla, mantequilla, no margarina, a temperatura ambiente.
Hierve el agua con el azúcar durante dos minutos. Retira del fuego y añade el cacao en polvo. Bate con la batidora.
Incorpora el Chocolate troceado y la mantequilla, que no esté fría.
Vuelve a batir.
Espera que enfríe un poco y cubre la tarta, que habrás puesto sobre una rejilla.
Decora a tu gusto, y dentro de unas horas, que se asiente y se mezclen bien todos los sabores, estará lista para comerla.
Tres días después y aún estaba como recién hecha.
OTRAS TARTAS TIPO SACHER POR MIS AMIGAS. PInchando en el nombre de la tarta y autor o autora, os lleva directamente a la receta.
Hoy, día 28 de febrero, se celebra, en el bonito pueblo malagueño de El Burgo, la fiesta de Singularidad turística, de la Sopa de los 7 Ramales.
Y, ¿Por qué se llama así? Muy sencillo, porque son siete sus ingredientes: pan, cebolla, ajos, pimiento, tomate, espárragos y huevo, a la que se le añade también hierbabuena.
Este plato servía de alimento para los campesinos, eran una de esas comidas llamadas "de pobres". Plato de la dieta mediterránea, basada en los productos que da la tierra, y que los jornaleros, con pocos recursos, preparaban tras una jornada de trabajo, y era perfecta para combatir el frio.
Y así es como la preparo: Ingredientes:
4 rebanadas grandes de pan de dos días, a ser posible pan cateto, pan de pueblo.
Una cebolla mediana,
Un manojo de espárragos trigueros,
Dos dientes de ajo,
Dos tomates maduros,
Un pimiento verde
4 huevos, o uno por persona,
Aceite de oliva virgen extra
Unas ramas de hierbabuena,
Sal y agua.
Opcional: patatas.
Preparación:
Primero pellizca el pan y lo pones en un bol grande, una fuente honda.
En la sartén pon el aceite, el ajo en láminas, la cebolla y el pimiento picados, no demasiado grandes y el tomate pelado y troceado también. Sala ligeramente.
Haz el sofrito y reserva.
En la misma sartén con otra cucharada de aceite, frie los espárragos, hasta que veas que están tiernos.
Mientras, en una cacerola, pon algo de agua, como dos vasos, con un poco de sal. También puedes utilizar caldo de verduras.
Cuando el agua hierva, riega sobre el pan y que empape. Ve echando poco a poco, para que no quede caldoso, que empape todo el agua. Puede que te sobre algo, según la cantidad de pan que hayas utilizado.
Después vierte el sofrito y los espárragos. Encima puedes poner también unas patatas (dos pequeñas) troceadas como para tortilla y fritas.
En el mismo aceite, fríe los huevos y coloca encima, junto con la hierbabuena.
Y ahora solo tienes que mezclar y comer.
La tradición dice que se sirva en dornillo (cuenco de madera) y se coma con cuchara de palo.
Y además, es una sopa que se puede comer con tenedor. NOTA: mi amiga, Ana Abellan, y una gran conocedora de la gastronomía Malagueña, me indica que esta sopa no lleva hierbabuena. Así es que, no se la ponemos. Aunque si os gusta, sí, solo que entonces sería una sopta perota, de Álora.
Esta manera de cocinar el pescado, resulta muy práctico a la hora de introducir el pescado entre la gente más pequeña de la casa.
Es un alimento suave y fácil de digerir, con bajo contenido en grasas y muy nutritivo por su alto contenido en vitaminas y Omega 3, que son beneficiosos para la salud, contribuyendo al desarrollo de la memoria e inteligencia de los niños y niñas.
Un plato muy popular de la cocina española, ya que se puede hacer con varios ingredientes, dependiendo de la zona y de la temporada, si se cocina con pescado fresco. Albóndiga, cuyo nombre viene del árabe "al-bunduqa" que significa... a ver, quién lo acierta; "bola", está clarísimo, no?
Los árabes, a través de España, enseñaron a los europeos a preparar este guiso y también lo extendieron vía oriente hacia Asia, siendo uno de los alimentos más versátiles del mundo.
Ingredientes:
500 gramos de lomos de merluza limpia sin espinas ni piel
200 gramos de gambas peladas
un huevo
3 hebras de azafrán
un trozo de pan de dos o tres días
3 dientes de ajo
unas ramas de perejil
medio vaso de leche
sal y pimienta (opcional)
Para la salsa: una cebolla mediana, dos dientes de ajo y sal
medio vaso de vino blanco,
fumet de pescado o agua
media cucharada de harina
un poco de curry (al gusto)
Sal
Preparación:
Desmenuza la merluza y trocea, menudo, las gambas.
Machaca en un mortero los ajos pelados, perejil, hebras de azafrán y un poco de sal.
Una vez hecho, añade el pan (la miga, preferentemente) mojado en leche, y un huevo batido.
Mezcla muy bien. Si lo ves muy blando, añade un poco de pan rallado.
Después haces bolas más o menos del mismo tamaño y pasas por una mezcla de harina y pan rallado (más harina que pan) y fríes en abundante aceite de oliva virgen extra bien caliente, hasta que estén doradas.
Saca las albóndigas y déjalas escurrir sobre papel de cocina.
Mientras en una cacerola pones dos cucharadas de aceite (el usado para freír las albóndigas), y pones la cebolla picada y dos dientes de ajo, luego echas el vino blanco y fumet de pescado o agua.
Lo bates bien, y echas las albóndigas. Deja que se cuezan de 5 a diez minutos. Al final añade
un poco de sal al gusto y curry. No demasiado. A mí me gusta que se note un poco pero que no sea el sabor fuerte a curry. Una chispa, diría yo.
Acompaña con arroz cocido, patatas a lo pobre, patatas fritas, champiñones...
En la pescadería de confianza, la de mi barrio, de Antonio Moya e hijos (C/ Santa Teresa nº 7) esta semana, José Antonio me atendió con la amabilidad que les caracteriza, desde hace muchos años. Y así, unido a la calidad de los productos, ¿quién pasa de largo?
Video para la elaboración, paso a paso, de la receta.
Entre los diferentes tipos de albóndigas que existen según cada cultura están:
Albóndigas españolas: introducidas por los árabes, que se hacen con carne de ternera o cerdo (o ambas) y con ingredientes básicos: huevo, ajo, perejil y pan rallado. Se suelen freír ligeramente, se acaban de cocer en una salsa de sofrito de cebolla, harina, vino blanco y especias.
Albóndigas argentinas, la excelente carne de res argentina hace que aquí las protagonistas absolutas sean las albóndigas de carne vacuna con salsa. Es costumbre comerlas acompañadas de arroz.
Albóndigas chilenas. Se hacen con bolas de carne molida con una receta básica de pan rallado, huevo y perejil que hay que cocer en un caldo de carne. También se sirven acompañadas de arroz. En Chile un subsidiario de este plato es una “sopa de albóndigas” conocida también como “Cazuela de Albóndigas”.
Albóndigas brasileñas. Se conoce como “almôndegas” y siguen la costumbre muy americana (por ejemplo en Los Estados Unidos) de hacerlas con espagueti.
Albóndigas norteamericanas se comen con espaguetti tal (”spaghetti and meatballs“), y vienen a ser una fusión de la cocina italiana y la hispana (vía árabe). Se trata de una albóndigas, muy grandes, casi nuestras pelotas.
Albóndigas mexicanas. En este país se utiliza indistintamente carne molida res o cerdo molida, con un relleno de huevo cocido; se preparan con caldo de jitomate y chiles. Se sirven acompañadas de frijoles y arroz).
Albóndigas bolivianas. Aquí la singularidad en hacerla con una salsa de aji. Los acompañantes pueden ser papas cocidas, fideos o arroz.
Albóndigas albanesas. Son las denominadas albóndigas fritas que se hacen con queso feta. Es también el caso de las albóndigas austriacas (Fleischlaberl).
Albóndigas alemanas. (Hackbällchen y Frikadelle). También son albóndigas fritas. Se hacen con carne picada de ternera o cerdo frita dándoles forma de bolas aplastadas.
Albóndigas finlandesas (lihapullat) se elaboran con carne picada (generalmente de carnes del cerdo) y con las migajas de pan mojadas en leche y cebollas troceadas, pimienta blanca y sal. Se sirven con salsa, patatas hervidas, mermelada de arándano rojo. Son parecidas a las Albóndigas búlgaras. Llamadas “kyufte” son una combinación de carne de vaca y de cerdo con migas de pan y cebollas rebanadas.
Albóndigas noruegas. Se llaman kjøttkaker (“carne apelmazada”) y forman parte del Club de las albóndigas nórdicas. Esto es, son parecidas al frikadeller danés, pero de carne picada. Se sirven con patata hervida, salsa, mermelada de arándano rojo o incluso sopa de guisantes. Se añade también una cebolla frita caramelizada de guarnición.
Albóndigas suecas. Denominadas köttbullar. Se hacen con carne picada o una combinación de la carne picada y migas de pan empapadas en leche y cebollas cortadas en trozos pequeños. Llevan pimienta blanca o pimienta inglesa y sal. Las albóndigas suecas es típico acompañarlas con salsa espesa de carne, patatas hervidas, dulce de arándanos rojos. Las albóndigas suecas se han hecho famosas en todo el mundo porque se han dado a conocer en los centros comerciales IKEA, como plato típico de Suecia.
Albóndigas griegas. Se hacen fritas y son conocidas como “keftedes” llevan un relleno a base de cebollas y de hojas de menta. También están las “yuvarlakia” que son una especie común de albóndiga guisada.
Albóndigas italianas. Se les llama polpette y son parecidas a las que hacen los países mediterráneos.
Albóndigas rumanas. Las hay de varios tipos (chiftele, pârjoale, ciorba de perisoare..) Se preparan con carne de cerdo o de aves de corral.
Albóndigas holandesas. Conocidas como “gehaktbal” acompañadas con patatas y otros ingredientes es uno de los platos más populares de Holanda.
Albóndigas inglesas. Conocidas como meatball, han recibido muchas influencias internacionales y es un plato muy popular en todo el Reino Unido.
Albóndigas turcas. En Turquía hay más de 80 variedades regionales diferentes (köfte).
Albóndigas chinas. Se preparan con carne de cerdo. Su tamaño varía entre los 5 y 10 cm de diámetro. Se cocinan al vapor (albóndigas cabeza del león), hervidas o simplemente crudas. Se suelen acompañar con salsa de soja o también se toman con sopa.
Albóndigas filipinas. Conocidas como mga bola-bola. En Filipinas, se hacen en una sopa con bijon, ajo tostado, calabaza y chicharrones.
Suelo llegar bien temprano a la pescadería de Antonio Moya e Hijos los sábados, para ver su mesa de pescado y mariscos, y ahí es donde cojo la idea para el almuerzo. Para el almuerzo de ese día y para la semana, que trabajando no puedo tener pescado fresco como quisiera.
Dejo que mis ojos se fijen en algún producto, me dejo sorprender y emocionar, a veces, para realizar más tarde el plato.
Unas sepias que había junto a mí, me dieron la idea.
Me apetecía plato de cuchara, algo caliente que aún el día es frío, el invierno nos acompaña, y en estos días un plato de legumbres son ideales.
Ingredientes para 4 personas:
300 gramos de sepia o jibia
300 gramos de habichuelas o alubias
100 gramos de almejas
Un pimiento verde
Un trozo de pimiento rojo
Una cebolla pequeña
Una cucharada de tomate triturado
3 dientes de ajo
Medio vaso de vino blanco
Dos hojas de laurel
Aceite de oliva y sal
Una cucharadita de cúrcuma y media de pimentón dulce
Preparación:
La noche anterior echa las habichuelas en agua, unas 12 horas.
Unas dos horas antes de hacer el guiso, echa las almejas en agua con sal para que suelten la arena, y después escurre bajo un chorro de agua.
Una vez remojadas las habichuelas, ponlas en una olla con abundante agua y las hojas de laurel y cuece a fuego lento.
Mientras puedes ir preparando todo lo demás.
Pela y pica las verduras, en trozos no demasiado grandes. TAmbién puedes hacerlo más grande y luego pasar por la batidora, para no encontrar "tropezones".
En una sartén sofríe, con el aceite, las verduras. Primero el pimiento rojo y cebolla, después el pimiento verde y una cucharada de tomate triturado.
Limpia y corta a dados la sepia, o que te lo hagan en la pescadería.
Incorpora al sofrito y cuece unos cinco a diez minutos, a fuego medio bajo. Añade un poco de pimentón sin que llegue a quemarse, un minuto.
Después riega con el vino blanco y añade las almejas hasta que se abran.
Todo esto lo vuelcas sobre la olla con las habichuelas, una vez que éstas estén tiernas. Puedes hacerlo en olla tradicional (que tardarán más de una hora) o en una olla rápida, como tengas costumbre. Eso sí, una vez que empiecen a hervir, añade agua fría, hasta tres veces. Esto se le llama "asustarlas".
Deja cocer unos 10 minutos añadiendo la cúrcuma y rectificando de sal, si hiciera falta, a fuego suave sin remover.
Receta de Toñi, Mi cocina
Receta de Reme, Alsurdelsur
R
Recetas con jibia o sepia y legumbres de mis amigas:
Las habichuelas son fuente de fibra, hierro y proteínas vegetales. Tienen poca grasa y ayudan a tener en plena forma el corazón y todo el sistema cardiovascular, pues contribuyen a controlar los niveles de colesterol y azúcar en la sangre.
Su alto contenido en fibra, ayuda a favorecer la digestión y el buen tránsito intestinal. Además, su fibra es muy saciante y hace que se libere la energía de los alimentos más lentamente.
También tienen mucho hierro, que ayuda a llevar el oxígeno por todo el cuerpo, aumentando así la producción de energía, estimulando el metabolismo. Un buen plato de habichuelas o alubias, te recargará las pilas al instante y te dará fuerzas para toda la jornada.
El rape es un pescado blanco, de unos 30 centímetros, y si lo ves entero, a mí me parece muy feo y desagradable, ¡vaya, que da un poco de susto! Pero está exquisito. De él se come, principalmente, la cola, aunque su cabeza, de gran tamaño, se utiliza para hacer sopas y caldos.
Es maligno, ya os digo, porque de su cabeza sale un apéndice carnoso, con el que atrae a peces más pequeños, que después se come.
Los pescadores, antiguamente, no lo querían, y una vez capturado, lo devolvían al mar.
Pescado blanco, con poca cantidad de grasa y de calorías, y rico en proteínas de alto valor biológico y también en vitaminas y minerales. No tiene espinas ni escamas, ¡total, una joyita!
De no ser aceptado, y rechazado, a pasar a ser uno de los pescados más apreciados por grandes de la cocina, y es muy versátil, ya que se pueden realizar bastantes preparaciones con él; a cual, me repito, más deliciosa.
Y menos mal que en mi pescadería de confianza, de Antonio Moya e hijos, cuando llegué esta semana, estaba ya la cola limpia, y no tuve que enfrentarme con esa criatura que fue objeto de mis pesadillas, hace unos cuantos años.
La mejor época, dice internet, es abril y mayo, pero podemos encontrarlo todo el año.
Cuando lo adquirí, después de haberme quedado prendada por el color y la frescura, no pensaba qué hacer con él, pero sabía que lo que hiciera, iba a estar delicioso y la mami podría comerlo bien por todas sus propiedades anteriormente mencionadas.
Como tenía plato principal (unos garbanzos con arroz) me decanté por estas brochetas, que son sencillas de hacer y tan sabrosas, que volaron en cuanto las puse en la mesa.
Un aperitivo fácil de preparar y exquisito, tanto como aperitivo, o como cena con alguna verdura o acompañamiento.
Puedes acompañar con una mahonesa con ajo (alioli) o con arroz blanco hervido, o unas judías verdes salteadas.
También con champiñones, o pimientos asados.
Ingredientes para 4-6 personas:
Una cola de rape
12 langostinos,
unos tomates cherry
Un diente de ajo,
unas ramas de perejil fresco
un poco de sal y pimentón picante o guindilla
Una cucharada de Aceite de Oliva virgen extra
Limón (opcional)
Preparación:
Quita la espina central, y trocea a tamaño regular el rape.
Pela los langostinas, y lava los tomates.
En un mortero echas el ajo o dos pequeños (sin el centro), el perejil y un poco de sal.
Añade el aceite de oliva y unas gotas de limón más el pimentón, y mezcla todo con los trozos de rape y langostinos y los tomates.
Deja en el frigorífico unos 30-45 minutos, mientras preparas una sartén o una plancha, que esté bien caliente.
Ensarta en palitos de pinchitos, alternando rape, langostinos, tomates, y asa en la plancha, parrilla o sartén, bien caliente, dos minutos aproximadamente, por cada lado. Que estén las piezas doradas, pero no secas, que estén jugosas. Según el tamaño, de 2 a 3 minutos.
Sirve con limón, si os gusta, y listo. Mejor comerlo casi recién hecho, estarán más jugosas.
¿Un pez que nace macho y con el tiempo se vuelve hembra? EStos según la página Pescaderías Coruñesas
O al contrario, porque ahora resulta que en otra página, dice que no, que durante los dos primeros años de vida es hembra, y al tercero pasa a ser macho (Ecured), o en la Wikipedia, que dice lo mismo. Hermafrodita, le llaman, ¿no?
Hablamos de la breca. Un pez de color plateado y rosáceo intenso, con puntitos azules.
En Cataluña se le conoce como pagell o pachel, en Galicia como abretán o bica, en País Vasco, lamote o brek, en Murcia pajel, en Asturias y Canarias como pajel.
Es un pescado de la familia de las doradas, del besugo, de carne blanca, tierna y de sabor suave. De cuerpo delgado y ovalado, y los ojos de pequeño tamaño.
Son onmívoros, pero generalmente se alimenta de pequeños peces e invertebrados del fondo submarino, y son selectivos, no se come lo primero que pilla, eligen su menú.
La carne blanca y delicada, es más digestible que otros pescados, lo que la hace especialmente recomendable para niños y niñas y para personas mayores, o personas con estómago delicado.
Hace unos años, organizando el menú navideño, me hablaron de este pez, en vez del besugo, que era bastante caro. Lo puse para la cena de Nochevieja, y fue un éxito. Desde entonces es uno de mis pescados favoritos para hacer en el horno.
Y para mí, la receta más exquisita y fácil de preparar, es la que os presento a continuación.
Ingredientes para dos personas (y tú ya calculas si sóis más)
dos brecas pequeñas
una patata grande o dos más pequeñas
La mitad de un pimiento rojo, que no sea demasiado grande.
Una cebolla pequeña
3 dientes de ajo
Un tomate que no sea muy grande, rojo, maduro, a ser posible.
Un poco de sal
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Un vaso pequeño de vino blanco
Opcional: unas hierbas, orégano, tomillo, laurel. A vuestro gusto. O probáis, un día le echáis orégano, otro tomillo.
Preparación:
Primero limpia el pescado. Yo, que no soy muy ducha en estos menesteres, y además no dispongo de mucho tiempo, le digo a mi pescadero de confianza, que me lo limpie para hacerlo al horno.
Una vez en casa, prepara la bandeja del horno.
Pon un poco de aceite, después las patatas en rodajas no demasiado gruesas, sobre la bandeja, a modo de una cama.
Prepara el horno a 180 grados y deja con las patatas, 15 minutos que se vayan haciendo, para que luego no estén duras.
Sobre las patatas pon algunas láminas de cebolla y encima los pescados, con un poco de sal y pimienta (si te gusta, que yo no le pongo). Le puedes dar unos cortes en el lomo y le metes unas rodajas de limón, o no, que no es imprescindible.
Y ya vas colocando los trozos de pimiento rojo, y verde, si quieres, más cebolla (que nos gusta mucho en casa), el tomate troceado, los ajos en láminas y un buen chorreón de aceite, y el vino blanco.
Las patatas las he salado un poco también.
Y ya lo metes en el horno, y lo dejas unos 20 minutos.
Mientras escribo, me llega el olor que desprende el calor del horno, mezclando las verduras, pescado, patatas con su aceite, y el vino blanco. ¡Me encanta!
¿dónde puedes encontrar más recetas de la breca al horno?
pues por ejemplo, mi amiga Toñi, que las hace casi como yo, con la cebolla morada en vez de la clásica, y además, cuenta historias.