24 nov. 2014

CODORNICES CON PÉTALOS DE ROSA (de la película, COMO AGUA PARA CHOCOLATE)

El secreto de una buena cocina, de unos platos bien cocinados, a mi parecer, es que se haga con AMOR.
Cuando comencé a cocinar, lo hice un poco por imperativo de mi madre. Mis hermanas y yo teníamos que cocinar en casa, ella quería que aprendiésemos y primero eran las recetas más fáciles y apetecibles (tortillas, pasta, natillas de sobre) y después las de mayor dificultad. Pero una vez que comencé a hacerlo por decisión propia, poco a poco fui descubriendo el verdadero placer de la cocina, y rescatando el amor que mi madre ponía en todo lo que cocinaba y en todo lo que nos enseñaba. Es ahora cuando en cada uno de mis platos pongo todo ese amor, todo lo que aprendí y aprendo de ella. Con ellos expreso mis sentimientos, y en más de una ocasión, cocino por que lo necesito, por mi estado de ánimo. 
Y en la soledad de mi cocina, llegan con los olores, los sabores de la cocina tradicional. Los recuerdos de personas que ya no están, pero que han dejado un recuerdo de algún plato. Me gusta cocinar los champiñones rellenos, mientras recuerdo a mi tía Reme, y cómo ella me dijo que los hiciera. La tengo cerca mientras los hago. Y a mi tía Manoli, la cocinera del Restaurante La Yuca en Jaén, cómo hacía los flamenquines de ternera rellenos de jamón. Mientras los hago, me veo en su gran cocina, corriendo entre los cacharros, y aprendiendo de sus consejos. Y la veo a ella, siempre con su delantal, muy rubia y muy guapa. A ellas, y a todas las personas en las que pienso mientras cocino, personas que se han ido pronto, les dedico el plato, y mi mejor de las sonrisas. Es curioso que en la cocina, mientras me llegan los olores de las natillas, por ejemplo, me vengan los recuerdos, las imágenes de esas personas que disfrutaban de ellos. 

Pues esta receta está hecha con mucho amor, con el mismo que Tita la preparó en la novela y película COMO AGUA PARA CHOCOLATE; ese amor doloroso, ese amor y pasión que transformó unas rosas rosas en unas rojas al apretarlas junto a su pecho y arañarse con ellas. La sangre las convirtió en unas rosas rojas que utilizó para su receta, la misma que Nacha le susurró al oído, desde el más allá.

Y al igual que Tita corrió al granero a buscar unas codornices, entusiasmada, contenta, así soy yo cuando decido hacer alguna receta; entusiasmada busco los ingredientes, y no espero. Dejo otras tareas y sonriendo voy preparando la receta, ansiosa por ver el resultado. En ocasiones, la búsqueda de los ingredientes para la receta elegida, como fue el caso de ésta, se convierte en toda una aventura, que hace más atractiva la idea de cocinar.

Vamos pues con la receta.

Ingredientes:
  • 4 codornices
  • 4 rosas de color rosa muy perfumadas
  • 4 rosas de color rojo muy perfumadas
  • (pueden ser todas rosas, o todas rojas)
  • Una cucharada de mantequilla,
  • Una cucharada de anís verde en grano
  • Una cucharada de almendras (también puedes ponerle castañas cocidas en vez de las almendras)
  • Una cucharada de miel
  • Un diente de ajo
  • Sal, pimienta y un poco de agua
  • 2 Gotas de agua de rosas
Preparación:
  1. Con mucho cuidado de no pincharte con las espinas, desprende los pétalos de las rosas. Reserva unos pocos para la decoración.
  2. En un mortero machaca los pétalos, con las semillas del anís, las almendras peladas y un poco de sal. También puedes hacerlo en una picadora.
  3. Una vez que está todo picado, añade la miel  y mezcla. Reserva.
  4. En las carnicerías ya tienes las codornices desplumadas y limpias.
  5. Ata las patas con hilo de cocina, como hace Tita en la película, con mucho mimo, para que mantengan la posición mientras se hacen.
  6. En una cazuela echa la mantequilla, y salpimenta las codornices. Dóralas por espacio de unos diez minutos aproximadamente. Cuando veas que están doradas las apartas.
  7. En la misma sartén dora el ajo finamente picado, pero antes quítale la parte central, para que no se repita, y añade el picadillo de rosas.
  8. Introduce las codornices y deja en esta salsa removiendo para que se impregnen bien los sabores. Añade un poco de agua para que no se pegue, tapa y deja cocer a fuego lento unos diez minutos. 
  9. Aparta las codornices, y añade las gotas de esencia de rosas a la salsa, puesto que al cocinar puede perder parte de los olores, remueve y pasa por un colador fino.
  10. Emplata con las codornices (quítales el hilo, que se nos puede olvidar y no quedan bonitas), baña con la salsa por encima y unos cuantos pétalos de rosa
Nota:
como no tenía pitaya roja (se le echa para colorear la salsa) le puse unas gotas de colorante alimenticio rojo que venden en supermercados)

MARIDAJE:
Le va muy bien un vino rosado joven y perfumado, como el Lunares rosado de bodegas Lunares, un  vino con D.O. Sierras de Málaga, de la Serranía de Ronda, hecho con uva merlot 100%, sublime y de un color rosa fucsia, aromático, con toques a vainilla, y notas balsámicas. Tomar no demasiado frío, a unos 18º.


4 comentarios:

Sergio Velasco Aranguez dijo...

guauuuu!!!! voy a tener q hacerlo si o si. xq la pinta es maravillosa y ademas es bien sencilla de hacer,me encanta

Mª Ángeles Sánchez dijo...

Son sabores no conocidos, muy particulares, que hay que probar.

La cocina de Cris y Laura dijo...

Me encantó la película y la receta es buenísima.
Besos crisylaura.

Sandro Valdivia dijo...

que buena pinta, el toque de los pétalos me encanta, yo suelo poner también a mis platos. Aquí te dejo mi blog espero que te guste :)

cocinandoconarteysalero.blogspot.com

gracias y un saludo :)