16 abr. 2010

CAZUELA DE PATATAS CON FIDEOS. RECETA DE MAMÁ. RECETA DE MI ABUELO.

Tengo un tremendo dolor de cabeza, de esos que no se saben si provienen del cuello, del oído; si es tensional, si es del resfriado... Me he tomado una pastilla y he salido a la calle, a ver si me despejo un poco.
No sé si será este tiempo que ha vuelto a visitarnos, con lluvia, con frío, recordándonos que la primavera es así: revuelta, un día con frío, otro con lluvia, otro soleado...
Pero ha sido un invierno largo y triste. No estamos acostumbrados en Málaga a tantos días y tantos meses sin sol. Los ánimos están por los suelos, y el cambio de temporada viene a agravar más la situación.
Cualquier problema, cualquier contratiempo, cualquier traspiés se hace más grande, y los estados depresivos nos rondan. Está comprobado que el sol nos anima, y la falta de él nos vuelve más tristes.
El caso es que últimamente mi madre está más deprimida. La edad y todas las circunstancias que nos rodean, hacen que las depresiones duren más, y sea más difícil animarla.
En un afán de mitigar esa tristeza, y por sugerencias de una gran amiga, Maite, a la que conozco desde hace 30 años, he propuesto los "viernes en casa de mamá".
Se trata de ir a comer todos los viernes (salvo que ella tenga algún compromiso) a su casa. Ella prepararía la comida, como suele hacerla, con su toque particular y especial, dedicándole todo su tiempo, y recordando esas comidas que hacía cuando éramos pequeñas.
Hoy ha sido el segundo viernes, y tengo que mencionarlo aquí.
Ahora echa más de menos a su padre y su hija mayor, que no están con nosotros desde hace 27 años.
Su padre, mi abuelo, era una persona especial, divertida, simpática, familiar. Y además era un buen cocinero.
De cómo cocinaba él, hay una entrada en mi blog, MIGAS CASERAS, que cada vez que las hago es pensando en él. Y si queréis saber una pincelada de cómo era, cómo se comportaba con sus nietas, también podéis pinchar aquí, un recuerdo en mi blog, MI ABUELITO, DE la caracola dulzona.
Y cuento todo esto, porque mi madre ha hecho una cazuela de patatas con fideos, de la forma en que la hacía él. Todo un lujazo. También ha puesto su sello, el de mi madre, el de no acordarse nunca lo que le echa. Ha abierto el frigorífico, y ha visto que tenía un poco de rape, de rosada, de gambitas, de calamaritos; unas verduritas, y se ha puesto a hacerlo. Ha tenido que recordar continuamente cómo lo hacía él, incluso en pensamientos le ha pedido ayuda (porque dice que tiene muy mala memoria).
Desde las 11 de la mañana, hasta las 3 que hemos llegado, ha estado cocinando, paso a paso, poquito a poco, recordando a su padre, pidiéndole ayuda, e incluso, y conociéndola, escapándosele alguna lagrimita, y alguna sonrisa.
No tenía preparada la cámara de fotos, pero ahora llevamos móviles, y estos móviles tan modernos, que tienen cámaras me  ha salvado de querer inmortalizar este plato. La foto no es muy buena, pero os aseguro que estaba exquisito. ¡Qué sabor más tradicional, qué recuerdos de comidas familiares, alrededor de un brasero dentro de la mesa camilla!
Incluso Laura ha dicho una frase que dice mucho: "Esta comida sabe a comida de abuela".
Y tiene razón; comida de abuela y de bisabuelo.
Quiero seguir comiendo cada viernes en su casa, para que ella tenga que pensar qué hacer de comida, esperando el momento de nuestra llegada, y para que nos enseñe esas comidas que tenía casi olvidadas.
Ha llegado Laura y la ha ayudado a poner la mesa, ha preparado la ensalada, en la cocina, junto a su abuela. Luego Manuel, con su mochila del instituto, abriendo el frigorífico, y pillando un huevo kinder (que tiene mi madre para mis sobrinos pequeños). Poniendo la mesa,  y dando paseos al salón, para ir viendo el programa de Deportes, mientras iba y venía con los platos, los cubiertos. Y Laura regañándole, para que no se quedara embobado mirando la tele. Y Manolo, de comprar el pan, cansado del trabajo,
Cuando he llegado me ha gustado la escena. Mi madre otra vez en la cocina, cocinando no sólo para ella, como lleva mucho tiempo haciendo. Todos juntos en la mesa, en su mesa, en su casa. EScuchando historias del instituto, del trabajo, y mientras, nosotros, relamiéndonos, sin decir nada, de lo bueno que estaba. Y ella, contemplando también la escena, orgullosa de tener otra vez allí a tanta gente.
Quiero seguir con estos viernes.
Os dejo la receta.

Ingredientes:
Medio pimiento rojo - Un pimiento verde - Una cebolla pequeña - Un tomate muy colorado - Trozos de rape - trozos de rosada - Unos calamaritos - Un puñado de gambitas - Cuatro alcachofas - Una patata - Fideos medianos - Sal - Aceite de oliva - Colorante alimenticio.

Preparación:
Va cortando toda la verdura para el sofrito, pequeñita. Echa el aceite de oliva (ella, como yo, utiliza de Jaén). Va echando la verdura, a fuego lento, mientras va cortando los pescados. Primero la cebolla y el pimiento rojo, luego el pimiento verde y finalmente el tomate. Echa los calamaritos, el rape, la rosada, y las alcachofas en cuatro trozos si son grandes, y por la mitad si son más pequeñas (después de haberlas limpiado y lavado con limón, para que no se pongan negras). Luego, siempre a fuego lento, el caldo. Después ha cortado las patatas a trocitos regulares, chascando las patatas, empezando a cortar con el cuchillo, pero partiéndola al final. Las ha frito con un poquito de aceite, un poco, como hacía mi abuelo, su padre. Se las ha echado un poco antes que los fideos. Y finalmente, cuando ya estaban cocidos, con su sal y su colorante, le ha echado las gambas, y lo ha dejado hervir unos segundos.
Lo ha dejado reposar, mientras terminábamos de poner la mesa.
Después de saborear su comida, todos hemos ayudado a quitar la mesa, fregar los platos y dejarlo todo como si no hubiéramos estado allí. Hasta Manuel ha estado fregando (Manuel, de 15 años), aunque he tenido que darle algunas instrucciones, para que no utilizara mucha agua, y todo fuera más rápido.
La hemos dejado descansar, mientras veía su novela: "Amar en tiempos revueltos".
La próxima comida con ella, como casi todos los domingos, ya será en mi casa. Y el viernes, en la suya.

10 comentarios:

Mª Carmen dijo...

Vaya historia mas bonita. ç
has tenido una buena idea de hacer esas comidas otra vez en casa de tu madre. Así la animas y como dices recordais esos sabores de antes. Yo también tengo mucho que recordar, pero mi mdre por desgracia ya no está. Y me has recordado esas comidas familiares.
Mucha suerte con tu empeño y que te mejores.

Amanda dijo...

Tienes un virus troyano. Resetea tu ordeador Mª Angeles.

La receta exquisita. La historia preciosa.
Besotes.
Te sigo en el otro blog y te pongo entre mis favoritos. A ver si lo puedes solucionar.
Besotes.

Frabisa dijo...

Hola, Angeles!!

Gracias por tu comentario a mis canutillos, ¡qué maja eres, me has hecho reír con tus palabras!!

Yo también me llevo tu receta, tengo que hacer más recetas de cuchara y la tuya se ve sabrosísima

un besito, guapa

leoletta dijo...

En mi casa seguimos el mismo rutual que tu..pero con el "arroz dominguero de la abuela"
cuando tengo la suerte de tenerla aquí en Málaga, y cuando está en Jaén se los hace a mis hermanos...
Porque será? ..cuando una hace el mismo plato ..no sabe igual? es lo que tu dices... sabe a plato de "abuela".
Besos y ánimo guapa

nati dijo...

Verdad que no hay comida que la de nuestros yayos?; tiene una pinta estupenda esta cazuela!; un beso

aracne dijo...

¡Qué pintaza! No se me ocurre un remedio mejor contra la astenia primaveral. Ya verás como tu estado de ánimo mejora pronto, guapa!

MARÍA JESÚS dijo...

Cómo me gustan las recetas de familia, no hay que perderlas nunca y esta receta tuya de hoy se ve deliciosa. Enhorabuena y también por el blog, me encanta la introducción que tienes sobre tu vida, es muy bonita. Te sigo desde ya. besitos...

Jara dijo...

Qué ricos, yo hago unos parecidos, y son receta de mi bisabuela, que la mujer ya tenía mano y le encantaba la cocina... será de familia? :D

Un beso!

Sofía (mas que platos) dijo...

Mª angeles, aprovecha tu que tienes cerquita a tu mami y mimala todo lo que puedas, que además aprovechas y comes esas cosas ricas que no nos salen igual a nosotros los hijos, yo cuando quiero cocinar algo suyo me tengo que dejar el alma, o las pelas en la llamada a Colombia, jeje, así que...Mu buena tu receta, la cojo pretadita ya que como le digo a mi chico, yo no tengo mami que me haga la comida (pero tengo blogs de amigas)ejej

Helena dijo...

Ríquisimo plato de cuchara y muy bonita historia, el otro dia he publicado yo una cazuela de fideos que se hace en Almuñecar que lleva parecidos ingredientes,son recetas de la zona de toda la vida, hay que conservarlas y defenderlas