22 feb. 2018

AJOPOLLO con PATATAS (Receta Tradicional de Jaén, Granada y Almería)

Mi madre tiene una mezcla de cocina, que yo ya no sé si una comida que ella hacía era originaria de Jaén, de Granada, de Cáceres, de Málaga, o a saber de dónde.
Yo me he criado con unos sabores y olores, que siempre reconoceré, sobre todo, porque ella, estando en Bilbao, Granada, o Málaga, siempre ha utilizado, como base de nuestras comidas, el aceite de oliva virgen extra, y cuando podía, de la variedad picual. 
Pero claro, al vivir en Cáceres, San Sebastián, Bilbao, Granada y Málaga, su cocina ha estado muy influenciada por todos estos lugares, más lo que ella iba aprendiendo de vecinas, que antes, las recetas, se compartían de boca en boca. No había internet, no había posibilidad de adquirir libros y revistas, al menos los primeros años, los más duros.
Lo que sí sé es que mi madre siempre ha cocinado muy bien, y aunque a ella le pareciera que no, he aprendido mucho. Y sobre todo, a valorar la cocina hecha en casa, a fuego lento, con cariño, con mimo. Y la semilla que ella plantó, cuando nos ponía a mis hermanas y a mí a cocinar, en aquel tiempo en que yo prefería jugar en la calle, o salir con mis amigos..., aquella semilla sí arraigó, y sí creció. Y ahora, con el tiempo, valoro esos platos que rechazaba, y quiero rescatar a toda costa. 

Ahora estamos ambas, recuperando esas comidas de antaño. Sus recuerdos son escasos, pero como se acuerda más de lo más lejano, aprovecho eso, y lo que encuentro por internet, y ahí vamos tirando, poco a poco. Este plato es uno de ellos. La salsa la utilizaba mi madre en muchas otras recetas. Unas veces con almendras o sin ellas, con comino, con orégano; con vino blanco o sin él, según el plato que hiciera, así tenía uno u otro de sus ingredientes. Pero El pan, y el ajo, casi siempre estaban presentes.
Y vamos con el Ajopollo, que es muy fácil y está muy rico.

Ingredientes: Para dos personas

  • 2 patatas tamaño mediano,
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 dientes de ajo
  • Un puñado de almendras (10) sin piel
  • un trozo de cebolla (depende del tamaño)
  • 1 zanahoria no demasiado grande
  • 2 rebanadas de pan
  • 2 huevos,
  • Caldo de cocido o caldo de pollo, de 350 ml a 500 ml.
  • Sal, dos hebras de azafrán y una cucharadita de cúrcuma

Preparación:

  1. En una sartén echa el aceite, las almendras, los ajos pelados y la cebolla. Fríe a fuego medio bajo hasta que estén dorados. ¡Cuidado con las almendras, que como se tuesten mucho, amargan!. Saca y reserva.
  2. En el mismo aceite, echa las rebanadas de pan y frie. Saca también y reserva.
  3. Con el resto de aceite que quede en la sartén, rehoga las patatas y las zanahorias, ya peladas y troceadas. Las patatas, córtalas partiéndolas, cascándolas (tirar de la patata a medio corte, no cortar con el cuchillo), para que suelten el almidón y ligue bien la salsa.
  4. Mientras, en un mortero, machaca bien las almendras, el pan, los ajos y la cebolla, con una media cucharadita de sal y media de cúrcuma y las hebras de azafrán.
  5. Sigue rehogando las patatas y la zanahoria, y el majado lo disuelves un poco con caldo de pollo, que tendrás en una olla aparte. Vuelca las patatas y zanahoria sobre el caldo, el majado anterior y cuece unos 15-20 minutos, hasta que las patatas estén tiernas. Prueba de sal. 
  6. En los últimos minutos, casca dos huevos con cuidado, y escalfa en el caldo. A mí no me gusta muy caldoso, pero puedes dejarlo con un poco más de caldo.
  7. Sirve muy caliente, y a disfrutar, porque sencillo es, pero de sabor muy rico. Sabor tradicional. 
¡Ya verás, ya verás qué recuerdos! 





Dato:
Me preguntaba por qué se llama a esta salsa Ajopollo,si no hay pollo en ella.
Pues consultando internet, en varios sitios sugiere que era un "embuste" de las madres, para que sus hijos o hijas se comieran ese plato. Porque el pollo, recuerdo, era una carne que nos gustaba de pequeñas, y mientras buscábamos el pollo, que las madres decían que estaba debajo, íbamos dando salida al plato.
Por eso, antes, el plato se hacía con agua, o con el caldo del cocido que sobraba. Pero pollo, pollo, no había, que eran tiempos difíciles.

3 comentarios:

Concepcion garcia diaz dijo...

Como me gustan los sabores tradicionales. Platos sencillos y deliciosos. Un besazo

Mª Ángeles Sánchez dijo...

Otro para ti. Tienen un componente muy valioso: recuerdos de infancia.

Regina dijo...

Como siempre publicando grandes recetas :)