31 de may. de 2011

TURRÓN DE CHOCOLATE CON PISTACHOS Y MIEL (Propuesta de Amparo de Dulcísimos Placeres). ¡ha sido un placer!

¡Anda! diréis: ¿y qué hace Mª Ángeles comiendo turrón en plena época de calor?
Pues muy fácil:
Por primera vez participo en los retos de Film and Food , que este mes proponía hacer una receta con chocolate, como en la película de "Chocolat", preciosa película por cierto, que he visto un montón de veces.
 A mí me gustaría ser la protagonista, Vianne (Juliette Binoche ) y preparar esas creaciones de chocolate que tan felices hacía a la gente.
El reto era proponer cada uno de nosotros una receta con chocolate, enviarla y luego hacer un sorteo.
A mí me ha tocado hacer un turrón de chocolate con pistachos, que propuso Amparo del blog Dulcísimos Placeres. Tenéis que entrar en su blog, porque tiene unas recetas deliciosas.
Sé que no mejoro su receta original, y por eso he variado un poco los ingredientes.
A ella le salió precioso.
Es la segunda vez que hago turrón, y espero que guste:

No me ha dado tiempo a hacerle la foto completo, ya que hubo alguien que quiso probarlo antes de tiempo, y lo cortó antes de hacerle la foto. Digo yo que eso será buena señal.


Ingredientes:
  • 150 gramos de chocolate negro,
  • 60 gramos de chocolate blanco,
  • Una cucharada de miel,
  • 20 gramos de manteca de cacao,
  • 50 gramos de pistachos pelados,
  • dos cucharadas de krispis,
  • Colorante verde,
  • Una cucharadita de coñac.

Preparación:
  1. Derrite al baño maría el chocolate negro con la manteca de cacao,
  2. Cuando esté derretido echa el chocolate blanco y remueve fuera del fuego,
  3. Calienta unos segundos de nuevo.
  4. La mitad de los pistachos los machacas en el mortero, o los trituras (como mejor te venga),
  5. Échalos con el chocolate, el resto de los pistachos enteros, el coñac y los krispis.
  6. Prepara un molde rectangular forrado con papel de horno, y echa la masa.
  7. Deja en el frigorífico dos días.
  8. Desmolda y cubre con chocolate blanco coloreado con una pizca de verde.
  9. En este caso lo cubrí con chocolate blanco sólo la mitad. La otra mitad lo dejé tal cual.
¡Y ya está! ¡Listo para comer! Es muy fácil, y ¿porqué comer turrón sólo en Navidad?
con un licor fresquito, puede ser sin alcochol, y un trocito de este turrón, tenemos el final de una cena, y quedamos como reyes.
Espero que a Amparo le guste mi propuesta.
Así es que hoy va dedicada a ella con todo mi cariño.

30 de may. de 2011

MESÓN "HUESCA" un lugar desconocido y encantador en Málaga.

Me gustan las sorpresas, y más si vienen de la mano de mi amiga Maite.
Nos conocemos hace más de treinta años, y es una persona muy importante en mi vida. Está en los momentos más destacados.
El viernes nos preparó una visita a un sitio desconocido, con sorpresa incluida:

Sabíamos que iríamos a cenar, sabíamos con quién,  pero no dónde, y lo que habría después. Porque la sorpresa es que había algo más.
No me reveló el sitio antes, par que no pudiera buscarlo por internet. Ella sabe que, con tiempo, yo estaría curioseando el sitio donde iríamos, qué hacían allí, qué se come, incluso, si lo hubiera, hasta los comentarios que hace la gente sobre este lugar.

La sorpresa fue mayúscula, ya que se trataba de un lugar muy cercano a mi casa. 
Es el mesón "Huesca", a dos pasos de mi casa. ¡Y yo sin conocerlo ni haber oido hablar de él!

Cuando ves la fachada, no se imaginas lo que te vas a encontrar dentro.
A pesar de que la entrada parece pequeña, luego dispone de tres salones decorados con muchos recuerdos de familia, de viajes, y regalos de clientes y amigos. Cuadros, dibujos, recortes de periódicos de la época, sombreros, fotos de artistas, cencerros, poesías, etc..... Hay hasta gorros, cajas de puros habanos. Las paredes casi no tienen hueco para meter cosas. A esto se le llama decoración maximalista, porque casi no hay un rincón vacío. ¡Hay tanta historia en sus paredes, tantas "historias", tanto vivido!

Este mesón se fundó en 1964, el 12 de octubre. Fundado por los padres del actual dueño, Ignacio González, y está situado en C/ Virgen de la Esperanza 21, en el popular barrio obrero de Carranque, entre la Avd. de Andalucía y Herrera Oria.

El ambiente es muy agradable. La luz tenue, ni fuerte ni demasiado baja. Invita al intimismo. Invita a charlar, a compartir secretos. Invita a lo que más tarde vivimos allí.
De entrada un buen vino, un Ribera del Duero, de las bodegas Montevannos, de dos tipos de uva: Merlot y tempranilla.
El vino "Invictus", que así se llama, está elaborado para el 50 aniversario del Mesón Huesca, que se producirá dentro de tres años, y la etiqueta diseñada por Ignacio González. Si cogemos la botella entre las manos, leeremos una frase muy bonita que dice: "El silencio es la música espiritual del hombre..., brindemos por él".
Un hecho que me llamó mucho la atención fue cuando, de forma natural, y por costumbre, la camarera, decantó el vino delante de nosotros. Nunca lo había visto antes. En ningún sitio de los que he ido a cenar o almorzar han decantado el vino. Fue un detalle muy bonito. me quedé tan sorprendida y pendiente del hecho en sí, que no hice ninguna foto. El vino tenía un color rojo muy bonito, y era suave en el paladar, pero con cuerpo.Un vino potente y con aromas a fruta.

De aperitivo nos dejamos aconsejar por ella, aunque Maite e Isabel pidieron al unísono una triporra. De tres colores, porra de tomate, de almendras y de remolacha. ¡qué bonita y qué ricas estaban las tres! ¡qué suaves! Me encantaron, y sobre todo la de almendras por ese sabor tan suave y especial.

Después Maribel despertó la curiosidad de Manolo con la oferta de unas zamburiñas al cava, que por supuesto fueron muy celebradas por Maite, Isabel y Manolo. Yo probé la salsa, que estaba muy rica, pero no me comí el bichito.
Y por supuesto no faltó un buen paté, esta vez de avestruz. ¡qué rico!
Y muy suave también. 
Yo no podía comer más, con tantas cosas ricas como nos habían puesto en la mesa, acompañadas del vino, que entraba muy bien. Y eso que  yo no estoy acostumbrada a beber alcohol. Pero no me mareó en absoluto.
El ambiente era muy bonito. La atención del personal fabulosa, y no es típico lo que estoy diciendo. Hay que ir allí para sentirlo. Es que parecía que estaba en un lugar conocido, donde ya hubiera estado antes. Nos trataban como si nos conocieran de mucho tiempo. Pero a la misma vez, con profesionalidad, con educación, con saber estar. Una atención familiar.
Pedimos también un lomo de bacalao al horno, que estaba exquisito. Y yo, que aunque no lo parezca, soy un poco "tisquismikis", y no me gusta el bacalao, debo de reconocer que me gustó mucho cómo lo hicieron. Un sabor muy agradable, muy suave.

Y seguimos con un plato llamado "Abanico", unas chuletitas de cerdo ibérico, riquísimas. La forma de presentarlo da nombre la plato.
Y luego unas chuletitas de cordero fritas al ajo, que Maribel también nos dijo que estaban muy ricas. Como Manolo y yo no habìamos estado nunca allí, querìamos probarlo todo.
Y llegando a los postres, entraron en el saloncito unos artistas.
Lisandra, que así se llama, tiene una voz muy particular. Una voz ronca, que daba más intimidad a su interpretación. Cantaba boleros antiguos. Aceptaba peticiones, y a veces cantaba sin música, y casi sin micrófono. En otras ocasiones, se inventaba la letra, y la adaptaba al momento, a las personas a quien las dedicaba. Estaba acompañada por otro artista que de vez en cuando también unía su voz a la de ella, mientras tocaba los timbales. 
"Noches de bohemia", "Perdón", "Devuélveme la vida", "Somos novios"..., eran canciones que iban sonando una detrás de otra, caldeando el ambiente.
Pidieron la colaboración de los que estábamos allí, y aunque ninguno se decidió a cantar, sí salieron a bailar. 
Mientras tomábamos el postre, la música seguía sonando.
Fueron momentos muy bonitos y especiales. Nunca había vivido algo así.
Maite me observaba, porque sabía que yo estaría disfrutando de ese espectáculo. Y no se equivocaba, porque me tenía totalmente absorta.
Y para terminar, el postre:
Mientras mirábamos la carta al principio, ví que de postre había "Biznagas de chocolate blanco", y desde el principio pensé que ésa sería mi elección para el final de la cena.
EStaba delicioso. También pedimos leche frita.


Aquí dejo unas fotos del interior del mesón.



Las paredes tenía retratos, cartas firmadas, poesías, recuerdos, banderas, gorros de bomberos, etc...


Un viejo piano da la bienvenida cuando entras al mesón. Los ojos se me fueron directamente a él. Según Maite, es un piano que aún suena, pero es tan antiguo que no puede ser afinado en perfectas condiciones.






En resumidas cuentas, y para no extenderme demasiado, es un lugar encantador. Una sorpresa.
La cocina mediterránea, malagueña, con toques de cocina árabe, nos sorprende.
Platos tradicionales, pero adecuados a la cocina moderna. Ingredientes de primera calidad, y eso se nota por el sabor de todo lo que comimos allí. Se notaba que utilizan un buen aceite de oliva virgen extra.
Os recomiendo que vayáis a visitarlo. No os arrepentiréis. Y seguro que a pesar de todo lo que he contado, os sorprenderá.
Nunca pude imaginar que tan cerquita de mi casa, habría un lugar así.
Y para terminar, os hablo de otra curiosidad de este mesón.
En la entrada del mismo, aparcado, se encontraba este coche que llamó mi atención por lo curioso, llamativo y bonito.
Me enteré que era un taxi de Londres. Carbodies se hizo cargo de la construcción de los taxis, incorporando motores diesel, y le llamó a este modelo "Fairway". Es un Austin, y está  dado de baja como taxi, pero lo tiene como coche de protocolo para los amigos del Mesón.


19 de may. de 2011

SOPA DE PATATAS FRITAS

Esta receta la hacía mi madre muy a menudo.
No eran buenos tiempos económicamente hablando, y había que idear comidas que no supusieran un gasto excesivo, pero a la vez que alimentaran y que hubiera variedad.
Yo la hago porque no quiero olvidarme de todas esas recetas familiares; esas recetas que pasaron de mi abuela a mi madre y que ahora recupero.
El olor me trae recuerdos de mi infancia, y veo mi piso, mi cocina, mi madre tarareando alguna canción, y mis hermanas por allí. Ana Mari junto a mi madre, aprendiendo. Alicia, la pequeña, en su moisés. Mª Trini y yo, seguro que peleando.
Yo pasaba de cocinar, prefería jugar antes que ayudar a mi madre. Y ¡mira ahora !

Mi madre cocina muy bien, siempre lo ha hecho. Y ella se inventaba las comidas, con los ingredientes que tenía. Sigue haciéndolo.
Por eso no sé si esta receta es una invención suya, o es un plato típico de Jaén.
De todas formas, tenéis que probarlo, por su sencillez y por su sabor. Y no daña el bolsillo.


Ingredientes:

  • Dos tazas de aceite de oliva virgen extra,
  • 2 dientes de ajo ,
  • una cucharadita de orégano,
  • 3 patatas gordas,
  • pimentón dulce[1],
  • 8 rebanadas finas de pan del día anterior. Un poquito de sal.
Preparación:
  • Fríe las patatas a lo pobre, sin que lleguen a dorarse mucho.
  • Una vez fritas, quita el aceite sobrante para que no tenga mucha grasa, baja un poco el fuego para que el ajo y el pimentón no se pasen y luego amarguen.
  • En un mortero, echa un poquito de sal, los ajos y el orégano.
  • Machaca y echa en la sartén para rehogarlos. Aparta del fuego y echa el pimentón, que se rehogará junto con la patata para que pierda el sabor a crudo.
  • Echa el agua necesaria y pon al fuego de nuevo, con lo machacado, hasta que rompa a hervir.
  • Sirve con rebanadas de pan muy finas, y listo para comer.

[1] [1] El pimentón es una especia que se utiliza mucho en la cocina de Jaén. Da un color y sabor característico, aunque hay que utilizarlo en pequeñas cantidades. Este plato es muy popular, por su bajo coste económico y por su sencillez en la elaboración.
La patata es rica en Vitamina C y antioxidante. Influye positivamente en el sistema inmunológico.
La forma más correcta de tomarla es al vapor o al grill, después cocida en poco agua, y finalmente frita.
De todas formas, por una vez que la friamos un poco, tampoco pasa nada. Y así tenemos este delicioso plato.


Truco: El agua de cocer las patatas con piel (limpia), endulzada con miel, ayuda a combatir las afecciones bronquiales y pulmonares.


13 de may. de 2011

MINITARTAS...UNA NO, TRES. (y blogger sin funcionar, jajajajja)

Viernes y 13... El día nos ha jugado una mala pasada a los blogs. ¡qué susto nos hemos llevado esta madrugada, cuando más de uno y una hemos querido publicar nuestra "minitarta"!. ¿a que sí?
Y yo que había ido corriendo para no llegar tarde... y al final, he llegado demasiado temprano.
Y no una, tres minitartas.
Si es que son un dulce. Haces una, y te dan ganas de hacer más... que luego, por supuesto, nos hemos comido de un tirón.
ES la primera vez que participo en algo así, tan concreto, de hacer y publicar alguna receta en un día determinado. Y mi miedo era real. ¡Una y no más, Santo Tomás!. Si es que no me daba tiempo.
Pero lo he pasado bien, he disfrutado. 
Y ahora os dejo las fotos, los ingredientes de mis minitartas, y algo más... una sorpresita.



Ingredientes: Para tres minitartas, para cuatro personas
  • Un huevo,
  • Un paquete de galletas maría (aproximadamente 20)
  • 12 galletas cuadradas,
  • Una cucharada de azúcar,
  • 100 gramos de mantequilla,
  • Una tableta de chocolate,
  • Dos vasos de leche,
  • un chorreón de anís, una cucharadita de colacao, y una cucharadita de azúcar.
Preparación:
En un cuenco hondo echa la leche, calienta un poco y añade la cucharadita de azúcar, el colacao y el anís. Puedes poner otro licor.
Moja las galletas en el líquido, y da unas vueltas. Que empapen pero no demasiado. Si no, se deshacen y se convierten en una papilla de galletas.

 






Ahora las sacas y las colocas sobre una rejilla, para que vayan escurriendo, y así no se derrame el líquido una vez que estemos montando la tarta.
 Ahora es el momento de preparar la crema para el relleno. Bate el azúcar con la mantequilla a temperatura ambiente, y luego la yema del huevo. Bate otra vez. Ahora monta la clara a punto de nieve, incorpora y mezcla. Derrite el chocolate al baño maría, y retira una cucharada para echarla en esta crema. REmueve y ya tienes preparado el relleno.
¡Y qué rico está ya! Es normal que metas un dedo y te lo chupes (el dedo, ¡claro!).

Ya podemos ir montando la tarta. Cogemos las galletas y las vamos poniendo. Primero una galleta, unta con un cuchillo o espátula, o dorso de una cuchara, con la crema. Pon otra galleta, y otra capa de crema. Así hasta que tenga el tamaño deseado.
En este caso la hice en dos versiones: redonda y rectangulares.

El final puede ser con la galleta o con la crema, como más te guste. Yo también hice las dos versiones.
Y ya está lista para adornar. 
Echa el chocolate por encima y cubre toda la tarta.
Espera un poco a que se enfríe y vas adornando a tu gusto.
Aquí está la redonda, con una sola galleta y varios pisos.
Y aquí la cuadrada, con dos galletas rectangulares. 
Esta imagen ya empieza a tener algún adorno. Le puse unas chocolatinas que me regaló mi prima Reme, para Navidad (aún me quedaban algunas). Como el dibujo no era el más apropiado para esta época, le dí la vuelta, y quedaron perfectas.
Hay que aprovechar lo que se tiene en casa, que con un "recién parado" no se pueden hacer compras extra. Y si no fuera así, también, que hay muchas criaturas que no tienen para comer, y no podemos hacer gastos excesivos.
Ya va oliendo a chocolate, a anís... ¡ummm, qué rico!
Os presento lo que utilicé para adornar las minitartas. 
Como podréis ver, todo es de La Casita Dulce de las Flores.
Si es que estoy allí casi todas las semanas. Como no me pilla muy lejos de casa, me doy un paseíto. Las visito. Les doy dos besos, charlo con ellas, y veo qué tienen. Si no compro algo, veo lo que han traído nuevo. 
Transfer, colorantes, bolitas de colores, microgel...
Con estas decoraciones y alguna cosita más, le damos el toque final.
Son tartitas muy caseras. Muy de andar por casa, pero muy ricas, muy, pero que muy ricas.
En casa son las que más gustan.
¡ah, que se me olvidaba!
Como siempre que hago algo que me gusta, quiero experimentar, y a veces no me sale bien a la primera. Pero da igual, la próxima saldrá mejor.Unté la parte de arriba y los laterales con chocolate, le puse el transfer y esperé a que se enfriara. Retiré y quedó así.

Esta última minitarta, tiene la sorpresita del gato. Para una persona sola, estupendo.
Esta minitarta le tocó a Manolo. Aunque el gato me lo comí yo.
EL CORTE FINAL

 Y ahora la sorpresita final.
Hay un refrán que dice: "la cabra siempre tira al monte". Eso quiere decir que una persona hace lo que ha aprendido de pequeña, o lo que le han enseñado, o lo que más le gusta, o lo que es de su naturaleza.
Y a ver, ¿qué es lo que más me gusta hacer? jajaja, sé que habéis acertado a la primera.
Pues como me sobró un poco de chocolate, le eché un poco más del blanco, y un poco más de colorantes, y algunos adornos, y utilicé unos moldes y....
Y aquí ha terminado esta aventura de meterme a hacer una receta, como mucha otra gente, y publicarla un día en concreto.
Esta vez ha resultado un poco extraño, por el problema que hemos tenido con el blog. 
Es la segunda vez que escribo y meto las fotos. La primera se fue todo a no sé dónde... y empecé de nuevo.
Pero creo que ahora sí lo he conseguido. 
Espero que os guste. 
Besitos y hasta pronto...
Que yo sepa, hay más minitartas aquí. Si falta alguna, por favor, decídmelo:
(No dejes de visitarla. Es la primera que ha hecho mi amiga Ana con fondant.¡hija, no sé qué le pasa, pero todo lo que toca, lo hace bien! Juventud, ¿divino tesoro?)

11 de may. de 2011

CHAMPIÑONES RELLENOS DE PATATA Y CORONADOS CON MINI-HUEVOS

Aperitivo fácil de preparar, y en media hora lo tienes listo.

Ingredientes:
  • 12 champiñones grandes,
  • 12 huevos de codorniz,
  • Dos patatas pequeñas,
  • Dos dientes de ajo,
  • Una loncha de jamón serrano gruesa,
  • Seis cucharadas de aceite de oliva virgen extra,
  • Perejil, sal y pimienta.
Preparación:
  1. Lava las patatas y cuécelas con agua y sal unos 25 minutos, o hasta que estén tiernas por dentro. Pincha con un tenedor para comprobar si están listas.
  2. Mientras tanto, limpia bien los champiñones. Quítales el pié y sécalos. Salpimenta.
  3. Pica los ajos muy menudos y ponlos en una sartén con una cucharada de aceite. Saltea hasta que estén dorados. Echa el jamón picado y deja un minuto más.
  4. Pela las patatas, machaca con un tenedor y añádele el jamón serrano picado y los ajos.
  5. Rellena con esto los champiñones.
  6. Hornea durante 10 minutos a 200º,
  7. Calienta el resto del aceite, y fríe los huevos de cordorniz.
  8. Pon sobre cada uno de los champiñones, sazona y decora con perejil picado.
Los champiñones son muy ligeros. Especialmente indicados para dietas de adelgazamiento, por su contenido en agua y poca grasa.
Son ricos en minerales y vitaminas.
El potasio está muy presente, lo que hace que el consumo de los champiñones sea beneficioso para eliminar líquidos. Además del potasio, también tiene fósforo, que es bueno para la formación de los dientes y los huesos, y ayuda a realizar actividades mentales y a  combatir el estrés.
Pero parece ser que el mineral que más destaca es el selenio, el cual es antioxidante previniendo la degeneración de las células.
En la cocina se utilizan mucho, como verdura, acompañamientos, etc... y van muy bien con los huevos, así es que hoy hemos triunfado.

5 de may. de 2011

BIZCOCHO DE CLARAS, A LAS 6 DE LA MAÑANA...

Nunca había hecho un bizcocho de claras de huevo.
Sí es verdad que los había visto por la red, y aunque me llamaba la atención, me echaba para atrás tener que utilizar 9 claras, como ponía en casi todas las recetas.
Así es que nunca veía el momento.
Pero el otro día ocurrió algo. Yo creo en las casualidades, y ésta fue una de ellas. Cuento la historia:

El día 1 de mayo, domingo, actuaba Laura en el Teatro Echegaray de Málaga, con la compañía de Dany Cantos, y aunque la primera sesión era a las 11, ella se tuvo que ir a las 8 de la mañana para prepararlo todo.
Me comentó que tendría que comer algo allí, porque tan temprano, no iba a poder desayunar.
Prometí hacerles un bizcocho, con pepitas de chocolate, para que les diera energía. Azúcar y chocolate.
Se puso muy contenta. ¡Cómo no iba a hacerle un bizcocho a mi niña, y a sus compañeros! ¡Faltaría más! El musical de Disney tenía que salir perfecto.
Pues el sábado, día muy ajetreado, después del concierto de los alumnos de bahía records en la Tetería Esencia (donde cantó Laura DE VEZ EN CUANDO LA VIDA), me puse a hacer el bizcocho.
Lo hice en la panificadora, donde ya había hecho más de 20 bizcochos en menos de un año.

Pues yo no sé qué pasó. El bizcocho salió bien, pero empezó a caer, a caer, y se quedó hecho una pasa, con un agujero en medio. Nunca me había pasado. Pero no tenía mala pinta.
Lo peor fue cuando lo partí por la mitad y ví cómo había quedado. Eso no había quién se lo comiera.
Pues me acosté, entre unas cosas y otras, a las 3 de la mañana. Por supuesto, el bizcocho lo tiré a la basura, más que todo por el coraje que me dió. ¡Qué mal iba a quedar con un bizcocho así!
Pues al día síguiente, domingo, me levanté a las 6 de la mañana, para hacer otro bizcocho. ¡Lo había prometido!
¡Horror! Hecho mano y no tengo huevos, ni uno.
¡Bueno, Mª Ángeles, tranquila! que un bizcocho sin huevos también sale bueno. ¡Acuérdate aquella vez que se te olvidó echarle huevos, y porque luego hice otro, y ví los mismos huevos, si no, no me doy cuenta.
Pero ví que en el frigorífico tenía una botella de claras de huevo, que había comprado hacía unos días en el Mercadona. Por casualidad. Por curiosidad. Nunca lo había hecho. Pero lo compré... pues no sé muy bien... de esos arrebatos que me dan a mí de vez en cuando, que hago las cosas y no sé por qué. Aunque luego vienen bien, como esta vez.
Busqué por internet, y adapté las recetas a mi gusto.
La que cogí fue de Chris Mur, del blog SUGAR MUR, a quien no conocía hasta ahora.
¡Oye, que salió precioso! Y según me dicen, muy esponjoso y rico.
¡Madre mía, de la que me libré!

Ingredientes:
  • Un bote de claras de huevo pasteurizada, o 9 claras de huevos naturales,
  • 200 gramos de azúcar,
  • 120 ml. de aceite de girasol,
  • 230 gramos de harina,
  • 1 sobre de levadura royal,
  • Una pizca de sal y unas gotas de vinagre,
  • Esencia de vainilla, pepitas de chocolate, y 6 nueces. Opcional (yo lo puse), ralladura de media naranja.

Preparación:
  1. Bate las claras a punto de nieve, con una pizca de sal y las gotas del vinagre,
  2. Cierne la harina para que coja aire y salga el bizcocho más esponjoso, junto con la levadura. Mezcla bien.
  3. En un bol echa las claras, la harina y levadura, la sal y el aceite.
  4. Bate muy bien hasta que la masa esté cremosa y haya crecido un poco.
  5. Añade la esencia de vainilla, las nueces troceadas y las pepitas de chocolate junto con la ralladura de naranja.
  6. Unta un molde con mantequilla y pasa harina por encima, o echa el spray desmoldante, como el que les compré a Susana y Mariló de la Casita Dulce de las Flores.
  7. Precalienta el horno a 180º durante 10 minutos, y hornea otros 40 minutos. Pincha con un palillo y comprueba que éste salaga limpio.
  8. Deja enfriar un poco y desmolda.
  9. Me encantó hacer un bizcocho así. Creo que repetiré. Es suave y esponjoso.
Y esta es una de las canciones que Laura cantó en el musical EL MUNDO DE LOS NIÑOS. Disney.


fue muy bonito ver cómo niños y niñas no paraban de reir, de jugar, de cantar... Yo me lo pasé ¡bomba!.

1 de may. de 2011

ESPAGUETIS A LAS HIERBAS

Uno de mis platos favoritos: la pasta. De muchas formas, incluso sóla, hoy distinta a lo que comemos normalmente. Nada de tomate frito, nada de marisco, nada de carne... Un plato fácil de preparar, sencillo, barato (recomendable para estos tiempos) y de un sabor muy particular....
Laura ha preparado la cena y le ha salido exquisita.
Ingredientes:
  • Un paquete de espaguetis,
  • una cebolla,
  • tres cucharadas de aceite de oliva,
  • media guindilla,
  • dos cucharadas de pan rallado,
  • una cucharadita de tomillo, media de orégano,
  • sal,
  • perejil picado.
Preparación:
  • Pela la cebolla y córtala en rodajas.
  • en una sartén, echa el aceite y dora la cebolla unos cinco ó seis minutos, hasta que esté doradita.Dos minutos antes, echa la media guindilla, y sigue cocinando.
  • Añade el pan rallado y tuéstalo.
  • En una olla grande, con bastante agua con sal y unas gotas de aceite, cuece los espaguetis. EScúrrelos. Espolvorea las hierbas sobre los espaguetis, remueve bien con cuidado,
  • Añade los espaguetis con el sofrito y remueve durante dos minutos,
  • Sirve con perejil picado.